Por Juan Manuel Quiroga

Mucho tiempo pasó desde la última vez que Independiente Rivadavia jugó una promoción para ascender a Primera División. En el año 2000 La Lepra perdió 2-0 en el global ante Los Andes y se quedó afuera en octavos de final. 19 años después, el equipo del Parque no quiere pasar desapercibido y va por el sueño de todo el pueblo Leproso que es el ascenso.

Independiente Rivadavia volvió a esta categoría en el año 2007. Desde ahí, siempre peleó para no descender. Los planteles eran caros y estaban llenos de figuras, pero el resultado siempre era el mismo. La Lepra era un grande dormido que finalmente se despertó, luego de 12 años, para ilusionar a toda la gente que año tras año acompañó a los diversos equipos más allá de los resultados.

Gabriel Gómez se ganó a la gente ni bien llegó. El entrenador agarró al club prácticamente descendido a mitad del 2018 y lo salvó en la última fecha frente a Santamarina en el Gargantini. Con perfil bajo y con mucho trabajo, el técnico fue convenciendo a la gente y a los jugadores que este club está para más y tiene que pelear bien arriba. 

La Lepra estuvo casi todo el torneo en puestos de reducido y en la última fecha ratificó el lugar empatando con Atlético de Rafaela en casa. Ahora el Azul tiene la posibilidad de jugar un reducido para ascender, sacarse la mochila de ser un equipo que siempre mira para abajo y empezar a soñar con jugar en primera.