Por Sebastián Palacios

El manotazo que le pegó Rosario Central, con goleada incluida, fue la gota que rebalsó el vaso. No se puede seguir haciendo vista gorda a este presente futbolístico por el que atraviesa Godoy Cruz: sus propios errores lo están sepultando en la tabla de posiciones y en los promedios del año próximo.

Le duró poco la reanimación que había conseguido el martes pasado cuando logró un triunfo con mucho suspenso ante Aldosivi, en el cual -vale aclarar- no jugó bien. Apenas una reacción anímica de los jugadores, empujado por su gente y el convencimiento del Gato de ganar el partido, se llevaron por delante a un rival flojo, por cierto.

Rosario Central - Godoy Cruz

La tarde del sábado en Rosario volvió a mostrar semejanzas a aquel triunfo ante el Tiburón que tanto se festejó en el Malvinas Argentinas (más por desahogo que por rendimiento). En tan solo 15 minutos Godoy Cruz se encontraba 2-0 en el marcador producto de dos pelotas paradas, con una defensa y arquero que solo miraba como transcurría la acción.

El rápido descuento conseguido parecía alimentar esperanzas. El equipo de Oldrá se animó a cruzar la mitad de cancha y Central padecía el murmullo que bajaba de los cuatro sectores del Gigante de Arrollito, pero le bastó un solo ataque para volver a estirar el marcador: un pelotazo a la izquierda para Molina, este dejó en el camino a Aleo y sacó el centro, un mal rechazo de Breitrenbruch le llegó a Ciro Rius que definió en soledad ante la atenta mirada de tres futbolístas del Tomba.

Cardona y Andrada (circulo azul) miran atentamente al ejecutor del centro, mientras Ciro Rius (circulo rojo) sigue la jugada y termina convirtiendo el 3-1. Kevin Gutiérrez (circulo celeste) se encuentra atrás de todos pero también mira la pelota y no toma al delantero Canalla.

Con el 3-1 los dirigidos de Oldrá se derrumbaron. No hubo mucho más en la primera etapa y solo porque Central no aceleró -ni tampoco estuvo fino- en los metros finales, el marcador se mantuvo así. En el complemento, el ingreso de Tomás Badaloni fue clave para cambiarle la cara a la ofensiva del Expreso.Un calco a lo sucedido frente a Aldosivi. El empuje, las ganas y no dar ninguna por perdida fue contagioso, volviendo el partido de ida y vuelta (y no sólo hacia el arco de Mehring).

Logró el descuento en el oportunismo de «Badagol» pero, tal como en el primer tiempo, un error propio le complicó el partido a minutos de haber logrado el descuento: Nahuel Arena metió un planchazo en el área rival y vio la segunda tarjeta amarilla. Se quedaba con 10 hombres por una acción infantil de su lateral derecho.

Oldrá introdujo dos modificaciones insólitas, teniendo en cuenta que estaba abajo en el marcador: desistió de Merentiel que estaba listo para ingresar y mandó a la cancha a Varela por Vella para rearmar la defensa (sin mucho éxito) y Gabriel Alanís hizo lo propio minutos más tarde en lugar de Kevin Gutiérrez. Este último, sigo sin comprender porqué eligió al ex Belgrano antes que al delantero uruguayo que pudo darle más peso en ofensiva.

Lejos de resultarle las modificaciones, Central se floreó en el terreno de juego y anuló a Godoy Cruz que solo esperaba que el minutero pasara. Era todo del local y lograría la cuarta conquista que liquidó el juego: Fito Rinaudo apareció solo en tres-cuartos de cancha y convirtió, con algo de fortuna por un desvío ¿Mehring? hacía vistas mientras intentaba llegar a su palo izquierdo.

Siete jugadores de Central en posición de ataque contra ocho jugadores del Tomba defendiendo. Rinaudo (circulo rojo) recibió en soledad, tuvo tiempo y espacio para convertir de media distancia el 4-2. A su alrededor se encontraban tres futbolístas de Tomba (círculo azul).

Los horrores defensivos, la expulsión, los cambios de Oldrá y el marcador a favor del local, hacían que el partido estuviese liquidado, aún con 15 minutos por jugar más el descuento. Godoy Cruz estaba resignado en cancha mientras Central seguía en búsqueda de algo más. Sobre el final, una vez más de pelota parada, el local sellaría la goleada: producto de un tiro de esquina, abrieron la pelota a la puerta del área y Molina, sin marca alguna, sacó una volea para sentenciar el quinto grito de la noche ¿Y las marcas? Brillaban por su ausencia. Todos amontonados esperando un centro que nunca llegó.

Gamba (circulo naranja) advierte el punto muerto fuera del área y abre su ejecución a la puerta el área, Nahuel Molina (circulo rojo) corre hacia la posición y define sin marcas. Absolutamente todos los jugadores de Godoy Cruz en su propio área esperando un centro que nunca llegaría.

Partido resuelto y con goleada incluida. Se salvó de un papelón porque Central, un equipo que llevaba 9 partidos sin ganar, no estuvo fino en los metros finales. Sí, habiendo convertido 5 goles, pudo haber abultado mucho más el marcador.

Es un equipo limitado de ideas, y también se limita a las cartas que tiene. Regala demasiado en defensa y, en un fútbol tan parejo como el argentino, pocos te perdonan. Tiene un mediocampo que aparece por momentos, pero en varias facetas del encuentro brilla por su ausencia. En ataque depende del Morro y de Badaloni, que sigue esperando minutos en el banco mientras cumple con goles los minutos que le toca.

Godoy Cruz sumó su décima derrota en doce partidos en lo que va de la temporada. Cayó ante un rival -a mi parecer- directo para el futuro ¿Por qué digo para el futuro? Porque este equipo peleará el descenso la próxima temporada –hoy comenzaría penultimo en los promedios del año próximo– y, como si fuese poco, ha caído contra todos los equipos que venían en un mal presente. Llámese Atlético Tucumán, Gimnasia, Central Córdoba, Banfield y ahora el Canalla. Tanto jugadores, cuerpo técnico y dirigentes deben replantearse mucho de acá en adelante para encontrarle una salida a este mal presente, que esta institución no se merece.