Por Juan Manuel Quiroga

Independiente Rivadavia cosecha dos triunfos y tres derrotas en el campeonato de la Primera Nacional. Los seis puntos que tiene los obtuvo en casa y de visitante todavía no ha podido traerse ningún punto a la provincia de Mendoza. Igualmente lo que más preocupa son las formas, que es lo que tiene preocupado al hincha.

La Lepra es un equipo que tiene jugadores con gran desequilibrio individual en ataque y que si les das espacio en algún momento van a lastimas. Esos nombres son los de Viguet, Marcioni, Klusener, Palacio, Negri, entre otros. Esto habla bien de la conformación del equipo, aunque en otras posiciones faltan jugadores.

El equipo de Luciano Theiler no sabe a lo que juega y si las individualidades ya mencionados tienen un mal día, la Lepra sufre. De los cinco partidos que ha disputado, en todos le han hecho goles y lleva recibidos 11 en 5. Así es imposible. Si bien es uno de los equipos más goleadores, con un promedio de que te conviertan dos por partidos se hace muy difícil.

Con Gómez se había ganado una solidez defensiva que se le hacía muy complicado a los rivales entrarle y lastimar. Al principio el ahora entrenador de Mitre probó con Guerra y Úbeda, pero rápidamente se dio cuenta que el equipo de esa manera perdía rápido la pelota y por eso cambió. Theiler sigue insistiendo con el doble pivot que hace que el Azul se parta y no tenga la pelota en ningún momento del partido.

La defensa revolea la pelota, los delanteros no hacen pie y siempre se encuentran aislados y a los medios les pasa la pelota por arriba. Independiente no sabe a lo que juega, no tiene una idea que lo identifique y cuando los atacantes están desenchufados, el resultado es adverso.

Más allá de los nombres y los cambios que pueda realizar el entrenador, primero tendrá que encontrarle el estilo y convencer a sus propios jugadores que están en el camino correcto. Hoy en día la Lepra deambula por la mitad de la tabla y sus hinchas están muy preocupados por el andar del equipo.