Por Juan Manuel Quiroga

Una cosa es Independiente Rivadavia en lo institucional y otra en lo deportivo, aunque es difícil que los jugadores estén ajenos a los problemas cotidianos. Sin embargo, y más allá de que la Lepra no ha podido ganar en este 2020, el equipo muestra cosas interesantes en cancha.

Matías Minich le ha dado una forma y una idea a un plantel corto y austero. Antes al Azul le hacían goles todos los partidos y en el último del 2019 ante Mitre, en todos los partidos de pretemporada y este último sábado, al equipo no le han marcado. Contra Ferro le anotaron uno por un error de Aracena, no porque lo hayan peloteado. Esto no es un dato menor, ya que con el cero en tu arco por lo menos empezas a sumar, algo que necesita Independiente como el comer. 

Once inicial - Independiente Rivadavia 0 Estudiantes de Rio IV 0
Foto: Prensa CSIR

El equipo apuesta a quebrar por los costados con la velocidad de sus distintos futbolistas (Marcioni – Viguet – Negri – Palacio). La gran deuda pendiente es el juego por el centro del campo cuando los rivales comienzan a reforzar sus bandas. Ahí el DT todavía no puede dar en la tecla, ya que ha probado a Marchioni, Palacio y Quiroga, pero ninguno le ha dado al equipo lo que él pretende. 

La Lepra genera situaciones de peligro, pero los delanteros están en otra sintonía en este año. Prudencio está en deuda y en el comienzo hace que la figura de Klusener se extrañe cada vez más. González y Fernández también tuvieron su chance en este arranque y ambos la dejaron pasar. El equipo ya está acomodado de mitad de cancha hacia atrás y se espera que ellos comiencen a cambiarle la cara a los resultados. 

Prensa CSIR

Independiente funciona, tiene un estilo y una idea. El entrenador no se casa con nadie y no tiene problemas en cambiar. Si no fuera porque los resultados aprietan cada vez más, Nueva Chicago se puso a tres puntos, se hablaría de otra cosa. Pero la Lepra tiene que empezar a sumar de a 3 para despegar de abajo y poder jugar y afrontar los partidos con mayor tranquilidad. El domingo ante el Torito será una prueba de fuego y si todo sale bien, el Azul va a sacar pecho para lo que viene.