Por Juan Manuel Quiroga

Independiente Rivadavia y Atlanta solamente jugaron 5 minutos hasta que el árbitro del encuentro decidió suspenderlo por no contar con las garantías necesarias para que se siga disputando. Un grupo de «hinchas» ingresaron a la popular sur con armas de fuego y armas blancas con el objetivo de causar temor entre los verdaderos simpatizantes y además lograr la suspensión del partido. 

Lo que pasó estaba pactado. El clima en la previa era extraño y algunos hinchas advertían que los controles policiales no eran tan estrictos como se acostumbran por el parque. Una zona totalmente liberada en Avenida Las Tipas: y si no la liberaron, tal como dicen las fuerzas de seguridad, habla de una ineptitud realmente llamativa de quienes nos defienden. Las personas que querían suspender el partido ingresaron con palos, fakas y revólveres.

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Desde la dirigencia pagaron $270.000 por 110 policías y 70 seguridad privada. Una importante suma de dinero desembolsó el club para que desde el operativo manifestaran que «los palos y cuchillos ya estaban adentro del club. En el cacheo no se identificaron esos objetos». Al parecer nadie piensa hacerse cargo. En el River – Boca de la Copa Libertadores 2018, la ineptitud del jefe de seguridad le terminó costando su cargo en el gobierno. Acá parece que ni siquiera va a haber un llamado de atención. 

La disputa entre la barra en plena popular hizo que cientos de padres y madres abracen a sus hijos para protegerlos. Todos querían huir del caos que se estaba viviendo. Casi con seguridad que esas familias no volverán más a la cancha de Independiente. La pasión tiene un limite y ayer mucha gente temió por la vida de sus hijos. 

El hincha de la Lepra es muy pasional y nada pudo lograr que no vaya más a la cancha. Las grandes convocatorias continuaron más allá de estar diez años peleando el descenso o no ascender en un torneo donde lo hacían 10 equipos. Lo que se vivió el día domingo si fue la gota que rebalsó el vaso para muchos simpatizantes que se alejarán, por lo menos, un tiempo. 

Seguramente la sanción de AFA serán varios partidos a puertas cerradas. El verdadero hincha seguramente se junte a las afueras del Gargantini, como ha sucedido, a escuchar el partido por radio y a alentar a su equipo. Los delincuentes estarán haciendo sus negocios en otro lado y el club se verá claramente perjudicado.

 

Foto principal: Orlando Pelichotti / LOS ANDES