Por Gustavo Pinto

Los números fríos dicen que Gimnasia marcó solo un gol -y de penal- en cuatro presentaciones. ¡Culpa de los delanteros!, dirá rápidamente el hincha. Pero la verdad es que, si bien los puntas no han estado finos, el equipo no ha sostenido un volumen de juego consistente que permita crear las suficientes situaciones de gol como para caerles con dureza a los ‘responsables’ de mandar la pelota al fondo de la red. Ni la cantidad de ocasiones, no obviamente la calidad.

La conclusión sale de una revisión rápida de las cuatro primeras presentaciones del equipo de Pozo en esta Primera Nacional. Comenzamos a hacer memoria por el debut en el Legrotaglie ante Defensores de Belgrano. El equipo había sido superior, pero en el balance final, a decir verdad, sólo habían quedado dos ocasiones claras en el haber para el Lobo. La primera, un centro de Aguirre al primer palo que Morales anticipa a su marca, pero su desvío se va afuera. Y luego, la más clara por escándalo que tuvo el Lobo en lo que va del torneo, fue la larga y solitaria corrida de Nacho Morales por derecha, que cuando entró al área definió al primera palo y la pelota dio en el poste. Habrá quedado alguna más en el tintero, pero podemos hablar de dos situaciones claras despilfarradas ante el Dragón. Mucho dominio pero no cristalizado en los últimos metros. Tadeo Marchiori y Nacho Morales fueron los puntas elegidos por Pozo para este partido.

Diego Pozo deberá buscar alternativas en el mediocampo para encontrar un mejor volumen de juego.

Luego llegó el turno de Almagro y de una nueva dupla ofensiva: Berterame-Morales. Afuera Tadeo. Fue victoria y, quizá, el mejor trabajo del Lobo en el torneo. Cuatro situaciones tuvo el equipo en José Ingenieros -su mejor marca- y en tres de ellos hubo malas definiciones de Morales: primero centro de Aguirre para Nacho en el primer palo, luego dos muy buenos desbordes de Carrizo que también terminaron en buenos centros rasantes para el centrodelantero que está con el arco cerrado. El gol, el único del torneo, iba a llegar por medio de un tiro penal de Aguirre. 

Equipo que gana no se toca y Pozo para los mismos once para recibir a Quilmes por la fecha 3. Pese a no convertir en José Ingenieros, Berterame-Morales vuelven a comandar la ofensiva del Lobo. El lapidario 0-0 volvía a evidenciar la apatía ofensiva del Mensana. Repasamos en la memoria, en los compactos, pero no se pueden encontrar más que tres situaciones de gol ante el Cervecero -y siendo bastante generoso-: la primera, luego de una pelota que gana Morales arriba y le queda a Berterame -por fin la dupla se encontraba- quien dispara débil y al medio desde la medialuna del área. Contuvo sin problemas Ledesma. En ese primer tiempo, también, lo tuvo Carrizo, que disparó por arriba una pelota que encontró casi en el punto penal. Y en el complemento, sólo una: pelota profunda para Berterame para Cabrera, quien casi debajo del arco no pudo conectar. Era para soplarla, pero el ex Newell’s no pudo.

En Campana, el Lobo mostró su peor versión.

Por último, el 0-2 reciente ante Villa Dálmine. La peor performance de los de Pozo. Otra vez el turno para Morales-Berterame pero esta vez ninguno de los dos siquiera patearon al arco. Las dos ocasiones de gol en Campana fueron un cabezazo de López en palomita que contuvo muy bien el arquero y un disparo con mucha de rosca de Mazur que se iba cerca del segundo palo de Ojeda, cuando el partido se moría. Y acá no hay mucho más que buscar. Fueron solo dos situaciones: pocas y de pobre calidad.

Es cierto que los delanteros están en bajo nivel -Berterame, en realidad, es más volante que punta- pero también es correcto mencionar que al equipo le falta mucho fútbol. Al estar peleado con la pelota, el Lobo llega pocas veces al arco y genera situaciones de gol de muy pobre calidad. Los delanteros son responsables, pero los motivos de la pobreza ofensiva, sin dudas, hay que encontrarlo unos cuantos metros más atrás.