Por Mariano LTW!

Es el antihéroe de lo que debe ser un líder, lo identifica la tranquilidad y el hablar pausado, jamás levanta la voz, aseguran quienes lo conocen. Es respetado, querido y admirado por propios y extraños. Es del Tomba y es de todos, porque es mendocino de pura cepa y si habla de fútbol lo hace con autoridad, asume la defensa como buen zaguero que fue y lo hace en nombre de todos los clubes cuando asoma un problema, un reclamo, un inconveniente. Nació en el corazón del Barrio Laprida, se crió entre los monoblokcs y el campito que había detrás de la Escuela Perú, donde cursó la primaria, ahí se formó como jugador y aprendió todos los secretos de la vida. No tuvo secundaria, no quiso, a pesar de los ruegos de mamá. No quiso pero no por caprichoso ni vago, sino porque estaba convencido que sería jugador de fútbol y así se lo hizo saber a ella. Es imposible entrevistarlo y que no aparezca su madre, que no la nombre, pero no es así, para él, es indispensable. Su reconocimiento es infinito, su amor es eterno, porque ostenta como ser humano la mejor de las virtudes: el agradecimiento.

 

Godoy Cruz, ¿qué significa?

-Mi segunda casa, una de las cosas más importantes que tengo en la vida. He pasado aquí la mayor parte de mi vida, tengo 50 años y 40 dedicado al fútbol. Godoy Cruz me educó y me formó como persona, como deportista y jugador. Aquí pasé grandes momentos, alegrías y tristezas, reí, lloré, grité, me emocioné, fui feliz, mi segunda vie – ja, me lo dio todo sin pedirme nada a cambio, por esa razón todo lo que pueda hacer es poco.

¿Tus amigos?

-Muchos, del barrio el Loco Fava, pero la mayoría son del fútbol, El Buby (Manchado), El Chino (Vargas), El Ruso (Marcucci), El Gato (Lentz)… -la emoción le ganó al recuerdo y el silencio pudo más- El Hacha (Almeida), perdón seguro que me olvidé de alguno. Aparte fuera de la cancha, éramos compinches, una banda, pero nos reuníamos con nuestras familias y hacíamos una familia mayor.

¿Un compañero de equipo?

-El Rafa Iglesias, amigo y hermano de la vida, gran jugador y mejor persona, con él formábamos la zaga central en aquel Godoy Cruz que ganó el ascenso al Nacional B y que hizo una gran campaña en los primeros torneos. Nos entendíamos con la mirada, nunca jugué tan cómodo, tenía las espaldas bien cuidadas. Compañeros dentro y fuera de la cancha.

¿Un sueño?

-Mi sueño mayor es ver a Godoy Cruz campeón de primera. Lo he visto en muchas, ganador del Torneo Interior, Campeón varias veces de la Liga, Campeón del Nacional B, jugar en la Libertadores en octavos de final, en cuartos en la Copa Argentina, es un club con historia, pero si logra un campeonato habrá entrado definitivamente en la historia del fútbol argentino. Es mi sueño y mi deseo, pero también pienso que Godoy Cruz se lo merece, del mismo modo que su gente.

¿La Familia?

-Estoy todo el día acá, le dedico muchas horas a mi trabajo, y me siento en deuda con mi vieja, María Lidia, mi mujer Gabriela, mis hijos Daniel, Alexander, Agustín y Daniela, por haber faltado en acontecimientos muy importantes. En algún momento sentí que no fui un buen padre, pero han sido un pilar fundamental en mi vida, son mi familia, me bancan y soy muy feliz por ellos.

¿María Lidia, tu mamá?

-Ella es nuestro referente absoluto, para mi hermano y para mí. Siempre lo dio todo, resignó cosas de su vida por nosotros, se jugó entera, nunca arrugó y le puso el pecho a la vida, nos inculcó que debíamos tener códigos y ser buenas personas. Empezó a trabajar y estudiar a la vez, quiso ser médica pero no pudo, no le daban los tiempos y por eso fue enfermera en el Hospital Lagomaggiore, su vocación de servicio no tenía límites. En casa pasamos muchas dificultades, pero jamás nos quejamos siempre lo hicimos con alegría, porque en casa, gracias a ella, nunca sobró nada pero jamás faltó lo necesario y lo indispensable.

 

Fuente: Delfo Rodríguez